Raphael: «Bordaría el reguetón»

El cantante y actor, que recogerá en México el Platino de Honor del Cine, no descarta volver a rodar pronto

Incombustible y encantado de haberse conocido. Con los años, a Raphael no le se le agotan ni la energía, ni la autoestima ni la ilusión. A punto de cumplir 76, el artista jienense derrocha optimismo, ganas, profesionalidad y simpatía. Un entusiasmo y una entrega que refuerza el Premio Platino de Honor del Cine Iberoamericano que el actor y cantante recogerá en la Riviera Maya el 12 de mayo.

De retirase, ni hablar. «Soy un caso digno de estudio. Tengo el favor de cinco generaciones que llenan estadios para verme, de los 12 a los 90 años y más, como mi tía, que con 101 sigue mis conciertos». «Nadie sabe cuál es el secreto, es así», dice muy ufano. Está especialmente satisfecho de contar con el favor de unos jóvenes que aún le reclaman y jaleen en festivales ‘indies’. «Conecto bien con la juventud. Los hijos de mis hijos me llaman Pepel, nunca me dicen lo que debían decirme. Los amigos de mis hijos son mis amigos, de modo que algo verán. Sigo en el rollo. Por algo será», dice muy risueño.

Preguntar a Raphael cómo se lleva con Rafael Martos Sánchez (Linares, 1943), se torna una cuestión retórica. «Me llevo muy bien conmigo», concede. «Rafael es buen chico, tiene una familia maravillosa y siempre ha hecho lo que debía hacer», precisa Raphael. «He hecho en la vida lo que he querido, no me arrepiento de nada y cada mañana tengo un nuevo deseo», aclara un «perfeccionista muy autocrítico». «Soy un privilegiado. He vivido haciendo siempre lo que me gusta», se reafirma.

Con pocos desafíos por cumplir, no teme a ninguno. «Me lanzo a la piscina sin saber nadar, pero sin temor» ¿Seguro? ¿Se atrevería con el reguetón? «Quién sabe. No es un género del que presumir, pero si tuviera que hacerlo lo haría mejor que nadie. Lo bordaría», asegura muy seguro de sí el versátil cantante.

Con la perspectiva del triunfo y el tiempo, no cree Raphael que la industria de la música y entretenimiento haya cambiado para bien en la era de los triunfitos y los ‘talent show’. «Lo mío fue más difícil. Iba cada día de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, de radio en radio. Debía ganar un concurso cada jornada», dice. Y eso que no desdeñaría hace un dueto con Pablo López, que ganó fama gracias a Operación Triunfo en 2008.

Éxito más seguro

«El éxito de antes es más seguro. Ahora te pueden ver muchos millones de personas en directo, pero también pueden constatar al instante lo malo que eres», reflexiona en voz alta un estrella a quien jamás pesó la popularidad. «El brillo de la fama nunca ha sido peligroso para mí, pero sé que todo depende de cómo lo gestiones», dice un genio de interpretación que, desde que debutara en 1962 en Benidorm, ha grabado más de 60 elepés que le han reportado 335 discos de oro, 50 de platino y uno de uranio por las ventas de más de más de 50 millones de copias en todo el mundo.

Raphael, durante una rueda de prensa este martes en Madrid./Europa Press